Espectacular procedimiento para
eliminar las arrugas de la cara y el
cuerpo
Octavio Acosta Martínez
octaviocultura@hotmail.com
Twitter: @snittker.com

Las cosas se descubren por casualidad.
En estos días me compré unas hermosas parchitas en el mercado de los andinitos para preparar un jugo.

Como soy un poco flojo, aplacé unos días esta preparación y las parchitas perdieron su lozanía, se arrugaron todas y se me quitaron las ganas de hacer el jugo. Dije: "voy a comprarme otras parchitas nuevas y lo prepararé".
Nueva visita a los andinitos y nueva compra de parchitas hermosas. Pero volví a dejar pasar los días y las nuevas parchitas también se arrugaron. Me disgusté conmigo mismo y dije: "voy a prepararlo así como están". Procedí, entonces, como siempre. "No me quedará tan bueno -pensé-, pero ése será el castigo por mi desidia".
Comencé la preparación con las nuevas parchitas arrugadas y dejé las primeras superarrugadas (parecían unas viejitas de 90 años) para sacarles solamente el jugo, si es que le quedaban.
La primera de las sorpresas fue cuando encontré que éstas -y las otras también- estaban plenas de jugo. Incluso más que lo que había visto en ocasiones anteriores en las "jóvenes" y lozanas. Así que se los saqué, lo colé y lo puse en un recipiente aparte.
Luego procedí a sancochar las conchas.Decidí, para castigarme más, añadir las conchas de las primeras. Éstas parecían empaques plásticos cuando uno los amuñuña para echarlos a la basura. Las metí en la olla y encendí la candela.
Al rato fui a "chequear" para ver cómo iba la cosa. Ahí me llevé la segunda de las sorpresas: todas las conchas estaban lisas y lozanas, "fresquitas" como cuando las compré. El calor y el agua absorbida les devolvieron su lozanía. Preparé mi jugo como siempre y me quedó como nunca: para tomar, repetir y volver a repetir. Si alguno de mis amigos me visita en estos días, tendré mucho gusto en brindarle un vasito de exquisito jugo de parchita.
De esta experiencia obtuve un aprendizaje muy importante y diseñé un procedimiento que les voy a recomendar.
En primer lugar, nosotros como las parchitas, por muy super arrugados que estemos, por dentro guardamos un fresco, rico y abundante jugo que en la mayoría de las veces no nos atrevemos a ofrecer porque creemos que nadie estará interesado en tomarlo y seremos rechazados por nuestra apariencia externa. Por ese motivo, paso entonces a la recomendación derivada de este mismo aprendizaje.

Nota importante.- No deje que se le seque el agua, porque entonces obtendrá el efecto contrario.